Seguimos con nuestras andanzas por el mundo de las TIC con nuestro nuevo compañero de viaje Mohammed, a quien nos hemos encontrado en el camino. Sus historias sobre la presencia de otras civilizaciones como la musulmana en la Península nos han entusiasmado y, por ello, no queríamos perder la oportunidad de conocer el Museo Arqueológico de la Almoina, uno de los yacimientos de la ciudad de Valencia que reflejan el paso de diferentes culturas por nuestra ciudad. ¿Quieres conocer cuál ha sido nuestra impresión tras la visita?
Se suele decir que conocer el pasado de una ciudad es imprescindible para entender su presente, por ello consideramos que el Centro Arqueológico de l’Almoina nos permite hacer un viaje a la memoria histórica de Valencia, puesto que solo así comprenderemos su historia. Este yacimiento, situado en el corazón de Valencia, supone un nuevo, moderno y amplio
espacio cultural abierto al público desde el año 2007. Las labores de excavación realizadas han supuesto el descubrimiento de varios edificios, inscripciones,
elementos arquitectónicos y piezas cerámicas que representan una buena parte de los fondos
arqueológicos de Valencia.
Sin embargo, el mayor interés de este lugar reside en la evolución urbana de la ciudad desde su fundación hasta nuestros días, que gracias a la continua superposición de culturas que al mismo tiempo, destruyen y conservan a las inferiores, ofrecen como resultado una verdadera antología histórica y urbana de lo que ha sido nuestra ciudad. Así pues, la visita permite conocer cómo dichas culturas han ido dejando huella tras su paso mediante un itinerario por la Valencia romana, visigoda, musulmana y cristiana. Durante el itinerario establecido encontramos una gran presencia de medios audiovisuales que refuerzan la explicación que debería ofrecer un guía, así como facilitan la accesibilidad al museo.
Es evidente que los recortes han hecho mella incluso en la cultura y en consecuencia en este museo, por lo que no es posible contar durante el recorrido con las explicaciones de un guía profesional. Por este motivo, en vista a una tarea didáctica de este tipo, nuestra función como docentes implicará una vocación didáctica y una documentación previa sobre el yacimiento en cuestión. No obstante, este hecho en sí no debe concebirse como un inconveniente de cara al aprendizaje del alumnado, ya que el docente es quien mejor conoce a sus alumnos pudiendo adaptar así de la mejor manera las explicaciones a los intereses y características de estos. Además, consideramos conveniente que el profesorado lleve a cabo un trabajo en el aula con el fin de introducir la evolución histórica de la ciudad de Valencia previamente a la visita.
Asimismo, nuestra memoria histórica nos lleva a recordar otros museos de la ciudad de Valencia, los cuales ofrecen una amplia oferta didáctica para el alumnado. De esta manera, museos como el MUVIM, el IVAM, el Museo de Bellas Artes o el Museo de Historia de Valencia invitan a conocerlos participando activamente a partir de sus talleres didácticos, mediatecas, exposiciones interactivas o guías didácticas. Estos recursos son los que nosotras hemos echado en falta durante la visita a la Almoina, por lo que pensamos que sería interesante apostar por su incorporación.
Así pues, solo mediante la adecuada inclusión tecnológica, una buena accesibilidad en las instalaciones, una amplia oferta de actividades y talleres participativos, así como una vocación didáctica y un espíritu motivador por parte del docente, será posible convertir un museo en un yacimiento vivo en el que las piedras hablen por sí mismas. Pero...¿resulta esta una realidad utópica?
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